Ya llevamos un poco más de diez años desde que se inició un viaje especialmente significativo. Hemos sido testigos de cómo se ha evolucionado a partir de la blockchain de Bitcoin.

Este nuevo ciclo está abriendo distintas y múltiples alternativas. Incluso algunos parecen ir en sentido contrario a la propuesta original. Los retos son formidables, pero debemos abrir nuestras mentes.

Nada que ver con especulación, maximalismos, absolutismos, ni nada que no permita, aunque se pierda, pelear hasta el final.

El viaje hacia un nuevo ciclo jamás ha sido sencillo para la humanidad. De hecho, normalmente al principio la mayoría ni se enteraba de que algo estaba cambiando. En lo físico no era posible tener cobertura, morías creyendo algo que ya no existía.

Sin anuncios rimbombantes, ni cadenas de spam y sin efectos especiales, estamos pasando a una nueva era. Ahora, muchos involucrados, supuestamente, con este nuevo ciclo, ni siquiera lo notan en realidad. Sacan sus cuentas de acuerdo a una mezcla de sectarismo y terquedad. Se pierden dentro de la bruma del bosque tradicional, no logran transcender sus propias limitaciones.

Ahora, no nos adelantemos. En muchísimas ocasiones de nuestra historia, todo ha cambiado, para que nada cambie. El poder de los pocos resulta en extremo cancerígeno, pues siempre intenta reproducirse, aunque lo des por muerto.

Allí radica una de las peores características de los que han intentado cambiar lo que pasa. Están absolutamente convencidos de que son infalibles y menosprecian la capacidad de los poderes tradicionales.

Pero dejemos los clichés. Para los que no están convencidos, un nuevo ciclo empezó. Importante ver el bosque global, no las ramas en particular.

Aquí no hablamos del bien o del mal. Defendemos, eso sí, nuestras convicciones y utopías. Intentamos que las vea y si realmente se convence, nada, le toca decidir.

Ciclo blockchain

No hay Superman.

La cosa con la blockchain es que abrió una puerta a infinidades de opciones, no a infinitas. Unas explosivamente especulativas, otras francamente decepcionantes. Pero algunas, increíblemente potenciales. Sí, un ciclo blockchain comenzó.

Y mucho más allá de cómo se ha ido avanzando dentro de la propia cadena de bloques, ésta fue la que lo inició. Y no se llamen al engaño y la manipulación de algunos de lado y lado. Abran sus sentidos.

Los números no mienten: su usabilidad dentro de las finanzas globales es infinitamente mayor de lo que se acepta.

¿Necesitas que te haga una lista de las operaciones financieras donde ya globalmente la blockchain funciona?

Cambian las finanzas, cambian las relaciones. El ciclo blockchain, para que pueda ser novedoso, necesita mostrar que lo es, no vivir de los sueños. A muchos les disgusta entender que debe haber usabilidad para generar adopción.

La sencillez y la potabilidad no están reñidas, para nada, con lo complejo. Podemos entender el procedimiento, pero, por favor, ¡¡no me pidas que también lo programe!!

Sencillo: que lo apagues y lo prendas, que te dé lo que esperas recibir sin atajos ni complicaciones. Potable: que sin importar tu nivel de conocimientos, no tengas ningún problema para comprenderlo.

Las microfinanzas y las soluciones desde las comunidades más pequeñas son, a mi entender, la base angular para la masificación blockchain. La fuerza del ecosistema radica en poder hacer cambios desde lo más chico, lo local, lo comunitario. Una sociedad organizada desde abajo tiene un poder inmenso.

Lo espectacular del nuevo ciclo son sus múltiples alternativas. En la medida que ampliemos el código abierto hacia usabilidades reales, ese empoderamiento social será una imparable cascada hacia arriba. Y mientras más distribuidos y expansivos sean los proyectos, mejor serán los resultados.

Tokenización y poder

La especulación financiera y las ofertas de que la blockchain va a resolver hasta el cáncer, ciertamente no ayudan. Es necesario difundir mucho más los proyectos que dan valor agregado a las personas globalmente.

Veamos un poco de lo que se está haciendo:

  • Plataformas de apoyo para el desarrollo de software abierto, que incluyen la gestión necesaria para lograr financiamientos colectivos.
  • Aplicaciones para campos de refugiados, usando la red de mallas móvil. Una aplicación de mensajería basada en blockchain habilitada para Mesh.
  • Proceso de poner valor a las emisiones de CO2 que se evitan al cambiar el gasoil por placas solares. Utilizando la tecnología blockchain, se realiza una tokenización, por cada tonelada de CO2 que se evita lanzar a la atmósfera.
  • Gestión productiva y de negocios, desde los pequeños agricultores. Se están generando soluciones en la cadena de valor de los agronegocios. Una inclusiva y exitosa combinación de blockchain, inteligencia artificial y el Internet de las cosas.
  • Las remesas internacionales, sobre todo en países con conflictos políticos o altísima inflación, como el caso de Venezuela. Aquí hay todo un desarrollo de pasarelas o procesadores de pagos y gestión de cuentas, nacen opciones interesantes, aunque hay que revisar muy bien cada caso.
  • Las energías verdes, el turismo y el sector inmobiliario han pasado de buenas ideas a proyectos en ejecución. Es un conjunto significativo de muchos, a pesar de no tener el peso de grandes corporaciones.

En este nuevo ciclo, a medida que se aprieten los espacios, las presiones serán increíbles. Hasta ahora podemos asegurar que los avances son limitados, pero no significa que no sean trascendentales.

La blockchain, con sus criptomonedas y su tokenización, afecta directamente el control del poder. Pero hay un factor que puede ser determinante para inclinar la balanza: tus datos.

La huella digital

El gobierno de China, muchísimo más rápido que todos los demás, hace rato lo entendió: controlar tu huella digital.

Porque el tema de la identidad está irremediablemente ligado a los Estados nacionales. Son las naciones las que han otorgado identidad a sus ciudadanos para efectos legales, tanto locales como internacionales.

Claro, luego del nacimiento del Internet de la información, vimos cómo dos corporaciones, Facebook y Google, establecieron un suficiente nivel de consenso sobre las identidades de sus usuarios. Crearon algo hasta ese momento sólo reservado a los Estados.

Que es un derecho consagrado y no una benevolencia o regalo, cierto. Que los tratados y acuerdos mundiales establecen condiciones para intentar defender la libertad y el reconocimiento como un derecho inalienable, así es. Pero el mundo real no funciona literalmente entre deberes y derechos, sabemos que hay niveles.

La blockchain, y evidentemente el Internet del valor, abrieron la posibilidad de nuevos modelos institucionales, construidos de acuerdo a códigos abiertos, capaces de resistir la censura y escalar la participación globalmente. Eso es un hecho de transcendental importancia a la hora de ver las posibilidades de las mayorías.

Porque aquí nadie va a soltar su poder así de sencillo.

La huella digital nos permite poder realmente tener control de nuestros datos. A la vez, nos abre las puertas necesarias para poder limitar los abusos de gobiernos.

Un nuevo ciclo humano en plena construcción. Desafíos extremos, que para nada van a ser más sencillos, ni más simples.

Será la posibilidad de control de nuestra propia identidad, de manera clara, trasparente, global, inmutable, incorruptible e independiente, parte de lo bueno o lo malo de ese futuro.

Los caminos que transitamos nunca han sido tan espectaculares y, al mismo tiempo, tan previsibles, de no llevarnos lo lejos que queremos ir.