¿Quién es Satoshi Nakamoto? ¿Hasta dónde llega la madriguera del conejo? Un artículo de opinión sobre los orígenes y el presente de Bitcoin.

«Sólo unos pocos encuentran el camino, algunos no lo reconocen cuando lo encuentran, otros ni siquiera quieren encontrarlo».

Alicia en el país de las maravillas

Hay una oración, repetida hasta el infinito entre los legionarios de Crypto, que predica entre sus discípulos las enseñanzas de DYOR. Es el acrónimo en inglés de «haz tu propia investigación» (do your own research). Si no la cumplimos, estamos perdidos, habiendo de confiar en lo que otros nos han vendido. Por si acaso, el lema de Bitcoin también nos avisa: «no confíes, verifica».

Las enseñanzas de DYOR

Pues bien, después de realizar mi propia investigación, y gritar a los cuatro vientos que liberen a Ross, he llegado a la convicción de que Craig Wright encarnaba la máscara que, bajo el nombre de Satoshi Nakamoto, entregó Bitcoin al mundo. Sí, ese genio loco y autista, el egomaníaco maestro de los enigmas, ese artista creador de un inteligentísimo protocolo que funcionaba a la perfección antes de que su desarrollo fuera centralizado, cuando las élites del poder decidieron secuestrarlo.

 optical illusion Satoshi

Entre secuestros y guerras, han ido transcurriendo los años, y hoy, todavía, la inmensa mayoría de usuarios lo siguen menospreciando. Le hemos hecho pasar un calvario, y lo seguimos crucificando. Aún no nos hemos detenido a escucharlo. Aunque parezca un tipo raro, un personaje muy extraño, él también es nuestro hermano. Y todos, al final, navegamos en el mismo barco. Lo queramos o no, vamos a tener que soportarnos. Tampoco juzgues tú, Satoshi, a tus hermanos libertarios, ni desprecies el mundo que soñamos, pues, en esencia, no dista demasiado de tu propio imaginario. Libertad, como tú bien dices, implica responsabilidad. Y la anarquía es, en el fondo, la única realidad. Aunque nos toque, de momento, convivir con el gobierno, el primer paso en el sendero es invitarlo a ser honesto.

Satoshi y la madriguera del conejo

Los oscuros mercados de la red profunda, que te hicieron llorar en el juicio, redujeron los riesgos asociados a la distribución y el consumo de compuestos psicoactivos. Resulta mucho más peligroso adquirir medicinas ilegales a mafias criminales en los suburbios más apartados de las grandes ciudades que recibir una carta en el buzón de tu casa con una sustancia de pureza contrastada que te envía el fabricante desde China o desde Holanda.

La guerra contra las drogas, desde todos los planos, ha constituido un completo y absoluto fracaso. Ya es hora de firmar la paz con las medicinas tradicionales de nuestros antepasados, que se vendían en farmacias hace tan sólo cien años, cuando podemos, y debemos, reinventarnos. Silk Road suponía un desafío a la ley para poder avanzar, porque sólo nosotros mismos nos podemos gobernar, haciéndonos responsables de nuestra propia libertad, sin invadir ni violar la propiedad de los demás.

Pastillas de mentol y cocaína drogas

Sanear la economía

Craig, has creado una herramienta cuasi-perfecta para descentralizar el poder y sanear la economía. Personalmente, te doy gracias infinitas. Has encendido la chispa. Y ha prendido la llama que convertirá en cenizas la peligrosa mentira de la igualdad socialista. Hemos ampliado la consciencia, perfeccionando el potencial de las viejas herramientas. ¡Y todo lo que hemos aprendido, a base de equivocarnos, en el camino! Bitcoin es capitalismo. Competencia, mercado, juego limpio. Pero sigue representando una menudencia frente a la vanidosa hoguera de la macroeconomía.

Si no abrazamos el consenso, más allá de nuestros egos, nos derriban de un plumazo nuestros otros hermanos, que, cegados por el miedo, se empeñan en controlarnos. En ese Gran Hermano, Facebook, Google y Amazon serían los nuevos bancos. Mundiales, omnipotentes, centralizados. En lugar de pelearnos, deberíamos concentrarnos en transmitir este legado. Yo quiero un mundo descentralizado. Lejos de colores, símbolos y uniformes, respetemos y abracemos la multiplicidad de visiones que puedan poner a prueba nuestras propias opiniones.

La era de Satoshi

Para construir una casa, conviene comenzar por los cimientos. Establecer en la base unos sólidos fundamentos. Grabar en piedra el protocolo para asegurar su perdurabilidad en el tiempo. Bitcoin, desde el principio, funcionaba. Y ahora, además, escala, y lo hace de manera ilimitada. ¡Bienvenidos al hiperespacio! Comienza una nueva era. Metanet, en menos de un año, conjuga todo lo que, personalmente, llevaba tiempo buscando, vagando a la deriva entre cadenas de bloques que prometían y prometían pero nunca acababan de desinfectar la economía. Desde hace unos meses, Bitcoin ha vuelto. Y todo este humo se disipará con el viento. El dinero p2p no había muerto.

En menos de lo que canta un gallo, hemos visto nacer sobre su cadena servicios como Twitter, Google, GitHub, Instagram, Youtube, identidad digital y hasta registros, contratos o licencias. Y la posibilidad de programar de manera automática nuestras contribuciones a Hacienda. Aplicaciones asentadas sobre piedra, no más castillos de arena. Grabando de manera inmutable nuestros datos en la red eterna. Recuperando nuestras pertenencias. Privacidad. Descentralización. Transparencia. En la blockchain cabe todo. Replicado en una red distribuida de múltiples nodos. En esta nueva dimensión, los usuarios constituyen los dueños de su propia información. Y la pueden monetizar a conveniencia durante el resto de su longeva existencia.

Ilusión Óptica, Tablero De Ajedrez, Túnel Satoshi

Dinero honesto frente a la corrupción

Llega la edad de la transparencia. La corrupción ya no se silencia. Se acabaron los tiempos de HODL, comienza la prueba de trabajo. Puedes hacerte rico, pero tendrás que demostrarlo: aquí se gana pasta currando. Y los micropagos resultan instantáneos. Ha llegado la hora de desvelar las ficciones, desenmascarar el anonimato, dejarnos de Satoshis y Piratas Roberts y mirarnos a los ojos, sin lamentos ni rencores, perdonándonos en los otros, para buscar juntos soluciones que transformen nuestras vidas, facilitando la maltrecha economía de comunidades y familias.

Reguladores y gobiernos: si venís a poner obstáculos, no habéis entendido el juego. Para sacar tajada, id tomando posiciones, construid herramientas sobre la cadena de bloques que solucionen problemas, creando mundos mejores, facilitad el proceso de adopción para así atraer la riqueza y la innovación. El nuevo juego es imparable y se juega con reglas matemáticas que trascienden jurisdicciones. Y, aun así, el Bitcoin original cumple al pie de la letra todas las regulaciones, enmendando la avaricia de los malos actores.

Tratar de controlarlo, apropiárselo o perseguirlo significa prolongar absurdamente el conflicto y seguir alimentando la lucha interna contra nosotros mismos. Las matemáticas no conocen fronteras ni naciones, y como ciencia exacta no admiten injusticias ni corrupciones. Conviene pisar el suelo, mantenernos en el centro, recomponer energías, actualizar paradigmas, observar con amplitud de miras, y confiar en que, más allá de las mentiras, emerge una red distribuida, que se extiende y se replica, y muchos dicen que la entienden pero pocos te la explican.

Satoshi y el Bitcoin verdadero

Ya nadie se cree el argumento de la reserva de valor. La nueva estafa piramidal se llama HODL: comprar y mantener, y luego convencer a otros para que compren después, a medida que aumenta la escasez. Poco a poco, se va agotando el interés de compra en BTC. ¿Quiénes serán esta vez los primeros en vender? Bitcoin no se diseñó para quedarse inerte, inflando su valor a base de tethers para usurpar la riqueza de los siguientes. El valor se lo da la utilidad, la infinita posibilidad de sembrar, sobre terreno fértil, un nuevo vergel para la humanidad.

Digan lo que digan los medios, atados de pies y manos por la voluntad de sus dueños, Craig Steven Wright es Satoshi. Y Bitcoin SV, el único Bitcoin verdadero. Hemos regresado al protocolo original. El destino nos ofrece una nueva oportunidad. Yo, por mi parte, no la pienso desaprovechar. Metanet ha roto aguas, y nada ni nadie lo pueden controlar. Y es que, desde el otro lado del espejo, una vez que te adentras en la madriguera del conejo, ya no existe vuelta atrás.

Satoshi rabbit Alicia conejo Bitcoin BSV
Satoshi en la madriguera del conejo.

«Si crees que el gobierno no puede detener ninguna criptomoneda, te equivocas. Bitcoin funcionará porque se mantiene dentro de la ley de una manera que permite a la mayoría de las naciones establecer políticas. Bitcoin no ayuda a los gobiernos corruptos; para tales gobiernos, Bitcoin sería su peor pesadilla. Pero cuando un país sigue el estado de derecho, la rendición de cuentas, el gobierno abierto, la resolución judicial accesible e imparcial, y leyes justas y estables, Bitcoin puede ayudar a promover una sociedad mejor».

Craig S. Wright

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