Por Carmen Pastor Sempere

Inauguramos esta nueva sección, SAPERE AUDE¡, con la intención de servir de observatorio sobre las adaptaciones de nuestro mercado a los cambios que la tecnología blockchain le marca. Casi podríamos decir que constituye hoy «el tema de nuestro tiempo»[1], y también podríamos añadir que el mercado es «el tema de nuestro espacio». La sección con la que BAES empieza su andadura en ÁGORA ha escogido el viejo axioma latino que significa «atrévete a saber». También se interpreta como «atrévete a pensar»[2]. El conocimiento no entiende de fronteras, credos, religiones, profesiones ni clases sociales, y se expresa a través de aquellos que de forma libre y respetuosa quieren humildemente difundirlo. Por ello, queremos compartir las experiencias de diferentes miembros de BAES. Empezaremos por nuestra contribución al CESE[3] con la propuesta de gobernanza cooperativa para las plataformas blockchain. 

Pero toca primero descifrar el nuevo código con el que se escribe el sistema financiero al dictado de la compleja, rápida y cambiante disrupción e interacción con las BigTech que estamos viviendo en los últimos tiempos. Como en su día lo fue la electricidad y su aplicación «escalable» (scalable system, en inglés), los grandes disruptores tecnológicos producen enormes revoluciones que transforman la anatomía del mercado y de la sociedad. Pero escalabilidad también significa financiar empresas de elevado riesgo y llegar al mercado para, gráficamente, pasar «de la electricidad a la electrónica». Al mismo tiempo, llegar al mercado implica usabilidad, es decir, que las nuevas aplicaciones de trading sean fáciles de utilizar y no requieran conocimientos especializados para la inversión en Bolsa, en divisas o en criptomonedas.

Por ello, de entre todas las nuevas tecnologías destacan blockchain («cadena de bloques») y las DLT (distributed ledger technologies), pues pueden acelerar en los próximos años la expansión de la digitalización, cuando éstas alcancen su madurez, por ser la infraestructura del mercado que de forma eficiente y autoejecutable (mediante smart contracts) podrá automatizar amplias franjas de servicios, incluidos los financieros[4]. Cuando los intercambios descentralizados se generalicen, podremos asistir a la estructura del nuevo mercado europeo verdaderamente peer to peer, muy lejano a la actual y confusa economía colaborativa, de modo que blockchain podría contribuir a hacer efectiva la portabilidad de datos y activos en el Mercado Único Digital.

La apuesta del Parlamento Europeo parece clara en la Resolución de 3 de octubre de 2018, sobre las tecnologías de registros distribuidos y las cadenas de bloques: fomentar la confianza con la desintermediación [(2017/2772(RSP), disponible aquí], al señalar que facilitará la transparencia de los mercados y la «simplificación de las cadenas de suministro y el aumento de la interoperabilidad entre empresas». En la Resolución comentada, el Parlamento insiste en «que los protocolos abiertos de cadena de bloques pueden reducir los obstáculos de entrada para las pymes y mejorar la competencia en los mercados digitales». Esta tecnología, por tanto, puede modelar mercados abiertos o cerrados, nuevos mercados de referencia, sin perjuicio de su contribución para que surjan nuevos conceptos en el Derecho de la competencia, en los que se tendrá que valorar si las blockchains son privadas, públicas o híbridas, las normas de gobierno de la red, los roles de los nodos, los «permisionados», etc.

Pues bien, en nuestra contribución al Public Hearing titulado «Blockchain: Technology for the Social Economy 4.0» el día 29 de mayo de 2019 en Bruselas (documentación accesible en el siguiente enlace), destacamos cómo se puede diseñar una plataforma blockchain inclusiva para las entidades que conforman la Social Economy en la UE, como «una puerta abierta a la cuarta revolución industrial». De hecho, nosotros lo hicimos con la red que une a las universidades públicas valencianas: blockUniversitas. Nuestra propuesta, como ya señalamos en la entrevista publicada en el número anterior de esta revista, se centra en conseguir una plataforma blockchain soportada con infraestructura pública que diera servicio «a todos». Como decíamos, nos hubiera encantado que fuera la primera «BigTech cooperativa de infraestructura pública», sostenible e inclusiva. Pero, a juzgar por los acontecimientos, todo apunta a que será infraestructura tecnológica privada. Aunque no nos resistimos a que también pueda ser pública.

Y es que, además de la tecnología, es clave una gobernanza cooperativa que soporte la infraestructura tecnológica y su mantenimiento «sostenible». Un ejemplo paradigmático de lo señalado podría ser la proyectada blockchain que soportará la moneda Libra. Si lo consigue, tal y como asegura Facebook a EFE, «para que una divisa global tenga éxito, no puede estar controlada por una sola entidad y aún menos por una entidad comercial como Facebook. Facebook tendrá voz en la asociación como todos los otros miembros».

En definitiva, podemos concluir que estamos ante un nuevo ecosistema monetario (como ya adelanté en anteriores escritos sobre la materia), donde convivirá el dinero de curso legal emitido por una cooperativa de empresas privadas no bancarias (yo las denomino CoopTech[5]), y el tradicional emitido por los bancos centrales, comerciales (cada vez menos) y EDEs. También veremos desaparecer el efectivo tal y como lo conocemos (papel moneda y monedas), y surgir el nuevo efectivo digital, y resurgir los grupos de sociedades por coordinación.

Nuestro sistema capitalista, nuestro mercado, se encuentra ahora ante el mayor reto jamás conocido en su historia. Detrás hay un cambio de paradigma, y en ello ha sido determinante el cambio en la gobernanza.  De una gobernanza consorcial típica a un nuevo modelo cooperativo inspirado en su diseño en los siete principios de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI)[6].


[1]José Ortega y Gasset, «El tema de nuestro tiempo», en Obras completas, Madrid, Alianza Editorial & Revista de Occidente, 1983, vol., 3, pp. 143 y ss.

[2]Su divulgación se debe al filósofo Immanuel Kant en su ensayo ¿Qué es la Ilustración?, aunque su uso original se da en la Epístola II de Horacio del Epistularum liber primus: Dimidium facti, qui coepit, habet: sapere aude, / incipe («Quien ha comenzado, ya ha hecho la mitad: atrévete a saber, empieza»). Hoy es el lema de muchas universidades (fuente: Wikipedia).

[3]Comprometido con la integración europea, el Comité Económico y Social Europeo contribuye a reforzar la legitimidad democrática y la efectividad de la Unión Europea al permitir a las organizaciones sociales de los Estados miembros expresar sus puntos de vista a nivel europeo.

[4]Ya nos referimos  en trabajos previos (Pastor,  C.: «Internet del valor», en VV. AA. (2018) Blockchain: aspectos tecnológicos, empresariales y legales. Editorial Aranzadi, 345 pp.).

[5]No debemos olvidar que Facebook Payments International Ltd. es una EDE domiciliada en Dublín.

[6]«Principios y Valores Cooperativos», por la Alianza Cooperativa Internacional.

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