Serie: Retos de la democracia electoral

Segunda entrega

Elecciones en México. Una ruta hacia la votación electrónica.

En la primera entrega de esta serie, publicada en ÁGORA #10 hice referencia al marco general de reflexiones que comienzan a discutirse en México a propósito de una nueva reforma electoral. Como es común en muchos países democráticos, las reglas que hacen funcionar al sistema electoral no son estáticas y se encuentran sujetas a un proceso de revisión permanente. Este proceso de reforma se realiza en México más o menos cada seis años, empleando como puntos de referencia las debilidades y áreas de oportunidad que se identifican en las elecciones presidenciales ordinarias. 

La ocasión de aprovechar la elección presidencial como punto de referencia para examinar el funcionamiento de nuestro sistema electoral no es un asunto menor. Se relaciona con uno de los eventos políticos de mayor importancia en un país, lo que le dota de una enorme presión social y escrutinio público sobre su operación. Aunado a ello, las elecciones presidenciales en México suelen tener un calendario concurrente con otras elecciones locales. Hay que recordar que en México el sistema de gobierno federal reconoce tres ámbitos gubernamentales: nacional, estatal y municipal, lo que implica la celebración de distintas elecciones en una sola casilla, dentro de un marco de colaboración entre distintas autoridades electorales.

Una reforma a nuestro sistema electoral puede tener distintos propósitos y motivaciones. Los focos de las reformas realizadas durante los últimos 30 años han partido, principalmente, de las demandas de los partidos perdedores, quienes desde la oposición han señalado diversos aspectos que a la postre se convirtieron en nuevas reglas que buscaron garantizar la competitividad y certeza de los comicios.

Pero en esta ocasión la demanda parece ser distinta. La narrativa del fraude electoral es más una bandera retórica que un testimonio documentado. La razón de ello tiene que ver con que el funcionamiento de los mecanismos y procedimientos electorales siguen rigurosos estándares de integridad electoral que todos los contenientes e interesados pueden verificar. Es de esta manera que hay voces que llaman a la revisión del costo de nuestras elecciones sin sacrificar un ápice de la confiabilidad de las mismas. Y es ahí donde surge la necesidad de repensar nuestros procedimientos desde el potencial de las herramientas blockchain.

Una de las ideas que cobra mayor fuerza en esta discusión tiene que ver con la implementación del voto electrónico en México. Actualmente a nivel nacional se emplea de manera predominante la boleta en papel como el único instrumento para que un ciudadano ejerza su derecho al voto. Durante más de quince años, algunas autoridades electorales locales han desarrollado experiencias de votación electrónica empleando principalmente herramientas como la urna electrónica, pero su uso generalizado se encuentra todavía muy lejos de concretarse, principalmente por el componente de la desconfianza.

De acuerdo con la organización Institute for Democracy and Electoral Assistance, la mayoría de los sistemas de votación electrónica se encuentran dentro de cuatro tipos:

  1. Registro electrónico directo. Que puede o no arrojar un comprobante impreso verificado por el votante, que podría fungir como prueba física de los votos emitidos.
  2. Reconocimiento óptico de marcas. La virtud de estos sistemas se encuentra en la rapidez de su lectura y procesamiento de resultados.
  3. Impresoras de boletas electrónicas. Reproducen un papel para ser leído por una máquina, la cual hace el conteo de forma automática.
  4. Sistemas de votación en línea. Donde los votos suelen ser transmitidos por Internet a un servidor central para su conteo. 

El Instituto Nacional Electoral ya ha comenzado los trabajos orientados a posibilitar el voto electrónico a través de Internet, señalando como una primera etapa de implementación la obtención del voto de las mexicanas y mexicanos residentes en el extranjero para las elecciones federales concurrentes del año 2021. Para ello se han definido un conjunto de «Lineamientos que establecen las características generales que debe cumplir el sistema del voto electrónico por Internet», que considera las siguientes actividades:

  1. Implementar las fases para el desarrollo del modelo operativo del sistema, el cual constará, al menos, de lo siguiente: creación de la llave criptográfica, apertura del sistema, autenticación del votante, monitoreo del sistema, cierre del sistema, descifrado y cómputo de los votos, y resguardo y preservación de la información.
  2. Definir e implementar las medidas de seguridad necesarias para garantizar la secrecía del voto a partir de la autenticación del votante y hasta el cómputo de los votos; conservando la integridad de los votos en todo momento. Asimismo, dichas medidas deben garantizar que se emita un solo voto por ciudadano residente en el extranjero, y que éste tenga derecho a hacerlo.
  3. Publicar el resultado de la votación electrónica por Internet de los mexicanos residentes en el extranjero en el Programa de Resultados Electorales Preliminares y en los cómputos distritales respectivos, conforme a la normativa vigente.

Resulta evidente que la ruta de trabajo se orienta hacia la implementación de herramientas electrónicas para optimizar recursos y reducir tiempos en la jornada electoral. Sin embargo, no deben perderse de vista algunas de las preocupaciones que ya han sido recogidas desde experiencias internacionales. El contexto político de cada país determina la ruta de implementación de estas herramientas y el caso mexicano no debe ser la excepción. Convendría echar un vistazo a la experiencia en la implementación de voto electrónico en Brasil, donde la ruta de trabajo estableció en sus primeras etapas una campaña de educación cívica que duró varios años. Además, se orientó de manera paralela al desarrollo de capacidades de las autoridades electorales para implementar las herramientas, la creación de hardware y software, la realización de pruebas técnicas en el contexto real del desempeño. Sólo después de eso se tomó una decisión política pensando en todo momento en el contexto sociopolítico brasileño.

En la tercera y última entrega de esta serie profundizaré sobre los desafíos tecnológicos y políticos de algunos aspectos indispensables en el sistema electoral mexicano, a saber: la necesidad de garantizar la autenticación de los votantes a partir de un padrón confiable, el diseño de interfaces para las mesas de votación y emisión del voto, las medidas que garanticen el acceso universal a estas herramientas, las etapas críticas relacionadas con la tabulación, transmisión y publicación de resultados; todo en un contexto de desconfianza y probables resistencias al cambio.

Twitter: @marcoivanvargas

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