Por Uriel Herrera

Para hablar de criptoeconomia debemos primeramente, al menos, citar lo que engloba el concepto de economía per sé. Tenemos que la economía es “la ciencia que estudia cómo se organiza una sociedad para producir sus medios de existencia que, distribuidos entre sus miembros y consumidos por ellos, permiten que la sociedad pueda producirlos de nuevo y así sucesivamente, proveyendo con ello, de una forma constantemente renovada, la base material para el conjunto de la reproducción de la sociedad en el tiempo[1]”. Ahora bien, si tomamos esta lente y miramos el ecosistema descentralizado en el que estamos ingresando compuesto por el nacimiento de las nuevas redes P2P, desarrolladas sobre protocolos descentralizados con componentes criptográficos y que permiten el intercambio de valor en internet, tenemos que la criptoeconomía es “una disciplina que
estudia los protocolos que rigen la producción, distribución, y consumo de bienes y servicios en una economía digital descentralizada. Es una ciencia práctica que se centra en el diseño y la caracterización de estos protocolos”[2]. Podemos y debemos agregar que es además deber de la criptoeconomía velar por la sostenibilidad de estos protocolos en el tiempo, esto debido en parte al cambio de paradigma en el cual no existe un ente centralizado que vele por la resiliencia de la red colocando y forzando políticas, por ejemplo. Esta última será lograda únicamente con un modelo de diseño integral en el que dicho protocolo aporte valor a la sociedad de una manera fácil y sencilla, sin dejar de lado la seguridad tecnológica y económica, de tal forma que permita el fácil uso y la adopción en masa.


Diferentes tipos de redes: Centralizadas, descentralizadas y distribuidas
Estosprotocolosbuscanladescentralizaciónde procesos, es decir la eliminación de terceros, de tal forma que se genere y se entregue el mayor valor posible al usuario. En la actualidad la mayoría de estos terceros asumen la figura de empresas o instituciones, que se encargan de aglomerar actividades o mitigar riesgos, a fin de reducir lo que Ronald Coase definió en su célebre artículo The Nature of the Firm[3] (La Naturaleza de la Empresa) como costes de transacción, maximizando su eficacia y eficiencia. No obstante los cambios conductuales y de consumo de la sociedad, así como el avance tecnológico han venido a transformar muchos de estos procedimientos organizacionales. Esta transformación nos está llevando hacia un nuevo paradigma organizacional completamente descentralizado, mismo que, si hacemos un pequeño análisis de la evolución en los modelos organizacionales en la empresa llegará a parecer un paso casi lógico.
Avances en los modelos organizacionales empresariales.
Desde 1965 a la actualidad podemos dividir la organización empresarial en tres segmentos:
1) 1965-1990: Esta etapa se caracteriza por modelos organizacionales verticales, dirigidos por una élite de ejecutivos y donde la información fluye de arriba hacia abajo y viceversa. Este modelo ilustra a la perfección la teoría de costes de transacción establecida por Coase. Es decir las empresas optan por interiorizar los procedimientos de producción dado que el coste de externalizar las actividades es mayor que el de ejecutarlas a lo interno.
2) 1990-2000: Los avances tecnológicos e informáticos comienzan a erosionar el modelo anteriormente citado, convirtiendo la estructuraorganizacionalverticalenunaun poco más horizontal. Esta transformación se dio en su mayoría por la estandarización de procedimientos e interfaces de componentes electrónicos demandados por las diferentes empresas de desarrollo de productos, lo que disminuyó las decisiones de diseño, con una menor competencia entre proveedores, menos riesgos técnicos y acceso más rápido al mercado. Esta transformación se inicia en el sector tecnológico y se extrapola a las demás industrias. Aparecen los ERP que ayudan a la gestión de los recursos organizacionales y reducen de forma significativa los costes de transacción de externalización de tareas accesorias en un entorno global.

3) 2000-actualidad: La complejidad de implementación de las herramientas de administración de recursos organizacionales, llevan a la generación de un nuevo equilibrio hasta mediados de la primera década del presente siglo cuando aparece la denominada informática de consumo. Esta tendencia es liderada por las GAFA (Google, Amazon, Facebook y Apple) que mediante teléfonos inteligentes y dispositivos móviles empiezan a transformar el comercio y la economía de consumo. Estas tecnologías, así como el BigData y la informática en la nube, han hecho posible la expansión de la informática de consumo, transformando la manera en que las empresas se expanden y los tipos de equilibrio en los que ingresan. Sumado a una tendencia que inició hace unos años denominada BYOD (Bring your own device o trae tu propio dispositivo) que a través de la administración segura remota de dispositivos facilitan brindar mayor confianza a los colaboradores desde su lugar de laborar hasta sus horarios.
Todos estos avances en los modelos organizacionales han llevado a que las organizaciones estén cada vez más cerca de su punto de eficiencia máximo, o lo que podríamos llamar un equilibrio de costes.
Equilibrio de costes
Las empresas actualmente se desenvuelven en una infraestructura tecnológica cambiante, donde los costes transaccionales han disminuido en gran manera. Sobre esto Geoffrey Moore agrega: “Todos los gastos generales, los retrasos, los errores, la confusión que generaban sistemas complejos y seres humanos bien intencionados pero mal informados, todos esos subproductos nocivos están desapareciendo por el desagüe del sistema [4]”. Esta disminución nos ha llevado a una economía de consumo y servicios, donde
el coste o riesgo ha pasado del consumidor al productor y donde el valor de los servicios relacionados con productos se ha disparado. Esto como el mismo Moore dice se debe a que en una economía controlada digitalmente, el alquiler o uso bajo demanda se vuelve una opción más viable para el consumidor. En este caso el software, transporte, fabricación y demás procesos se conciben como servicios y están directamente relacionados con los aspectos que impulsan el crecimiento de una economía digital.
Ahora, que representa que el riesgo haya pasado del consumidor al productor. Día a día nos encontramos con una economía cada vez más centrada en el cliente, esto es posible debido a que los costes de transacción han disminuido en tal magnitud que permite al productor mejorar el servicio a niveles que en la era de la informática industrial eran impensables. Casi todo lo que imaginamos actualmente puede ser contratado bajo servicio. Esto nos lleva que a medida que los productos se convierten en servicios, el valor de la utilidad en sí del producto se mercantiliza y la diferenciación se transfiere de los atributos de rendimiento de una oferta a la experiencia de utilizar dicha oferta. Es decir, hoy más que nunca la experiencia de usuario es el aspecto más relevante de los servicios que pueda ofrecer una empresa en específico. Esto nos lleva a la vez a una economía de la experiencia.
Pero, ¿qué sucederá cuando los costes de transacción se equiparen a los costes de experiencia y de expansión en una economía digital?


La descentralización organizacional como próximo paso


Cada vez es más común el término pro-sumidor, mismo que no es más que la transferencia de poder del productor y el distribuidor hacia el consumidor. Hoy día desde la cadena de valor, hasta la marca y el valor que esta agrega,
están directamente ligada a la percepción y valores que desee dar el cliente final. Por ende, cuando los costes de transacción y experiencia se equiparen, no quedará más camino que la generación de sistemas organizacionales completamente descentralizados, donde el mismo consumidor se encargue de velar por el valor que se produce y que se distribuye. Este paso no es muy lejano, ya hoy día observamos organizaciones o redes P2P donde el consumidor o usuario es el mismo velador de la integridad y seguridad de la red. Estas redes como ya se dijo anteriormente se elaboran sobre protocolos que utilizan criptografía como el medio para garantizar fidelidad en la información y el valor.
Esto nos lleva a la relevancia que tiene la criptoeconomía en todo este nuevo paradigma organizacional; es deber de esta rama la elaboración de protocolos que respondan a todas las demandas establecidas por parte del usuario, pero que a la vez identifiquen los incentivos y recompensas que se deben para que los usuarios mal intencionados, y los bien intencionados también, no ataquen la red o la desestabilicen, poniendo en riesgo la producción y transferencia de valor así como la integridad de la misma. Debe a su vez, velar por el diseño de sistemas de gobernanza eficaces que permitan la sostenibilidad del protocolo en el tiempo y que a su vez la experiencia de usuario sea lo suficientemente buena como para generar engagement y atraer más usuarios.
La tarea no será sencilla ni mucho menos, nos encontramos frente a un paradigma completamente nuevo, donde solo el tiempo dictará sentencia sobre cuáles serán los mejores métodos para generación y establecimiento de protocolos. También está por definirse el papel que jugarán los emprendedores, empresarios, gobiernos y muchas más instituciones en esta nueva economía. El futuro es promisorio, pero se necesitará cada vez mas de personas apasionadas dispuestas a estudiar todo lo que
conlleva esta nueva rama del conocimiento y no solo de estudiarla, si no además, ponerlo en práctica para el bien de la economía y más importante de la sociedad.
[1] Arrizabalo, Xabier. «El imperialismo, los límites del capitalismo y la crisis actual como encrucijada histórica». En Economía política de la crisis. Madrid: Editorial Complutense, 2011. Pág. 81.
[2]https://medium.com/@j32804/cryptoeconomics-for- dummies-part-0-7172efa81507
[3]http://onlinelibrary.wiley.com/ doi/10.1111/j.1468-0335.1937.tb00002.x/full
[4]BBVA-OpenMind-La-naturaleza-de-la-empresa-75-anos- despues-innovacion-empresarial.pdf


Por Uriel Herrera

AGORACHAIN #1
LA CRIPTOECONOMÍA Y SU PAPEL EN EL PARADIGMA DE LA ORGANIZACIÓN DESCENTRALIZADA.