Septiembre de 2005. «Juanjo, voy a entrar. 50.000 € largo en café».

De camino al colegio estuvo tratando de explicarme qué era ponerse largo (comprar) y que ese café jamás llegaría de su amigo Miguel. Fue ese día cuando la palabra especulación, además de significante, cogió significado.

El mercado de las materias primas (commodities), a la vez que la tecnología, ha ido evolucionando a lo largo de la historia. Lejos ha quedado ya el frenesí que se vivía en el Pit del Chicago Board of Trade desde el momento en el que sonaba la campana para abrir el mercado hasta que esta misma lo cerraba.

En este artículo vamos a ver cómo la cadena de bloques puede dar un nuevo rumbo a esta práctica. Ahora bien, first things first.

¿Qué son las commodities?

Son las materias extraídas de la tierra que se transforman para elaborar materiales que más tarde se convertirán en bienes de consumo, desde teléfonos a zapatillas.

Como es de entender, hay una gran variedad de materias primas. Éstas se dividen en dos grandes grupos: soft commodities y hard commodities.

Soft commodities son todas aquellas materias que vienen de la agricultura o la ganadería. En el primer grupo, se englobarían materias como el grano, el azúcar, cacao, café, arroz o el aceite de soja. En el segundo, podríamos mencionar la carne de cerdo, o de vaca.

Las materias que deben ser extraídas o minadas son consideradas hard commodities. Tanto el oro o la plata como el petróleo o el gas natural forman parte de este grupo. Al mismo tiempo, las hard commodities pueden ser divididas en dos subcategorías (metales y energéticas).

Actualmente existen 50 mercados organizados en los que se cotizan y se transmiten este tipo de bienes. Blockchain tiene la capacidad de simplificar el trading de commodities, haciéndolo así más barato y transparente para los traders.

¿Cómo es esto posible?

Existen grandes ineficiencias en el mercado actual de commodities, muchas de ellas provocadas por la disparidad de los procesos que se dan en los diferentes países que forman esta cadena, lo que las convierte en extremadamente volátiles. Esto se debe a que su cotización se puede ver afectada por la subida del precio del petróleo (transporte), problemas administrativos (una errata en un documento), o la baja calidad del producto.

Tanner Ehmke, manager en la división Knowledge Exchange en CoBank, afirma que la tecnología de contabilidad distribuida implica que «información, que normalmente se quedaría en un libro, sería compartida en múltiples ordenadores. (…) Teniendo muchas personas la misma visibilidad, además de dar mayor transparencia ayudará a evitar errores así como a prevenir fraude. Lo cual traerá valor desde el principio de la cadena (granjeros) hasta el final de la misma (consumidores)».

Blockchain brindaría la posibilidad de cambiar esto, dando la bienvenida a la era digital utilizando smart contracts, potencialmente dándole velocidad y reduciendo los costes de los procesos post-trade.

Teniendo a muchos de los usuarios como validadores (nodos) en la misma página, con una copia de los datos guardados en su ordenador y con la misma información, aumentará la confianza, transparencia y seguridad en el proceso de transacciones.

Komgo, empresa desarrollada mediante tecnología blockchain, busca ser un catalizador en el mundo de las materias primas. Respaldada por Ethereum, afirma que reducirá los costes entre un 20 y un 50%, dejando de lado numerosos intermediarios envueltos en este sector a día de hoy.

Esto no queda aquí. Blockchain, además, da la posibilidad de crear reportes de inventario de una forma segura. S&P Global Platts permite a la gente enviar informes semanales sobre el almacenamiento de petróleo en el Fujairah Oil Industry Zone.

En los mercados de la energía, blockchain puede usarse con redes inteligentes de paneles solares fotovoltaicos, lo cual podría ayudar a los propietarios de las casas a intercambiar energía entre ellos directamente. Este P2P rompe con el modelo de suministros públicos actual. Y es que independizarse del Estado en este tipo de prácticas es algo que se acerca, indudablemente, a la utopía.

¿Os imagináis un mundo totalmente descentralizado? ¿Un mundo que deja atrás la especulación y la corrupción?

El tiempo dirá. Ahora bien, hay problemas de mayor relevancia que esta nueva tecnología tiene el potencial de solucionar.

En mayo de 2018, la CNN hizo público un reportaje en el que a través de imágenes dejaba latente la explotación infantil que se estaba llevando a cabo en el Congo.

En 2017, dos tercios de la extracción mundial del coltán tuvieron lugar en la República Democrática del Congo. Este país, lejos de mostrar ningún tipo de iniciativa para acabar con estas prácticas, denominó al coltán, junto al cobalto, minerales estratégicos.

Se han visto, por tanto, aumentados los royalties de un 2% a un 10% a favor del Estado.

«Tenemos que aprovechar esta oportunidad y enriquecer el país lo máximo posible, (…) los royalties subirán al mismo tiempo que la demanda por ellos».

Zandi Shabalala

Morgan Stanley prevé que para 2020 la demanda de cobalto se multiplique hasta ocho veces, especialmente por la tendencia del uso de coches eléctricos. Esta conjetura no resulta descabellada, pues tanto el coltán como el cobalto son dos minerales cruciales para la producción de baterías, ya que poseen unas propiedades fisicoquímicas únicas.

Así, Ford Motors, junto a IBM, RCS Global, LG Chem y Huayou Cobalt, anunciaron a principios de año la iniciativa de utilizar la cadena de bloques para hacer un seguimiento y validación de minerales y otras materias utilizadas en automóviles y otros productos de consumo electrónico.

Esta iniciativa ha nacido con la prioridad de que la extracción de estos materiales se haga de una forma sostenible, rompiendo así una lanza a favor del ODS número 8 (trabajo decente y crecimiento económico) y el número 10 (reducción de desigualdades).

La tecnología blockchain tiene el potencial de poner solución a muchos de los problemas a los cuales nos enfrentamos día a día. Hasta ahora lo más sonado ha sido el ahorro de costes, la optimización en los procesos y sobre todo la capacidad, aún latente, que tiene de hacer el mundo más transparente.

Ahora bien, aun sabiendo que existe la posibilidad de dar solución a problemas de esta talla sin mirar, como es tendencia, hacia otro lado; son ya más de 5 mil millones de personas las que tienen teléfono móvil. Se hace muy difícil mantener la integridad de los valores de uno mismo en estas circunstancias.

Blockchain no sólo tiene el potencial de hacer un mundo más transparente, no sólo tiene la capacidad de determinar la calidad del producto, no sólo tiene el poder de agilizar procesos. Es más, no sólo tiene la fuerza necesaria para, en un futuro, descentralizar los mercados, acabando con intermediarios y conectando directamente productores con consumidores —reduciendo la volatilidad provocada por la especulación— sino que tiene el potencial de salvarlo.

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