Para que un proyecto fructifique debe conformarse desde la suma de esfuerzos y voluntades alrededor de unos objetivos claros y acordados entre los miembros.

Un proyecto como el de Asociación Agorachain con la revista ÁGORA es el resultado de aportaciones voluntarias y desinteresadas de muchas personas con gran diversidad tanto en su tipología como involucración. Todas ellas son válidas, necesarias y muy apreciadas. 

Se deben dejar atrás los intereses personales en la definición y modificación de la hoja de ruta del proyecto así como la búsqueda de beneficio a corto plazo individual. Es de por sí una empresa tremendamente exigente y extenuante por lo que la comunicación, la confianza y la delegación de tareas son claves. No menos importante es el buen ambiente que se respire porque tanto la participación como los resultados deben ser experiencias gratificantes que alivien las pesadas cargas ejecutadas sin obligación. Una suma de voluntades particulares alineadas con las metas del colectivo y con la predisposición a aceptar las opiniones del resto como oportunidad para avanzar de la mejor manera. Dar sin esperar recibir nada a cambio.

Cada día nuevos retos, sean intrísecos o del exterior, surgen en el horizonte sin por ello ralentizar nuestro ímpetu. El proyecto sigue consolidándose y ampliándose con la edición del #10 en formato impreso junto con la edición digital y la apertura de la asociación. Cada vez más personas y entidades afines a los objetivos de ÁGORA se involucran. Siendo el objetivo del proyecto trascender a las personas y acometer grandes retos, sólo se podrá mediante el trabajo en equipo respetando las diferencias y divergencias.

ÁGORA es y seguirá siendo una comunidad de comunidades plenamente abierta a colaborar.

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