Por Javier Callejo

Profesor de Sociología en la UNED

Hasta ahora, la precipitación ha resultado incompatible con el análisis clarificador. Por ello, hablar de sociedad blockchain tal vez suponga un buen reclamo, con sus efímeros minutos de fama bien ganada, para pasar, poco después, al ilustre cementerio de nominaciones semejantes: sociedad de la información, sociedad del conocimiento, sociedad red, sociedad posmoderna, sociedad de los individuos, sociedad líquida y un largo etcétera. Pero tampoco puede perderse la oportunidad —y la exigencia— de reflexionar y, sobre todo, hacernos preguntas sobre la que está llamada a ser una de las columnas vertebrales de la cuarta revolución industrial.

Preguntas condenadas a, hoy por hoy, quedar sin respuesta o, aún peor, ser respondidas con intuiciones, más o menos brillantes. Y es que la sociología, disciplina que algo tiene que decir sobre la calificación de la sociedad, se alimenta de observaciones empíricas producidas mediante rigurosos procedimientos. Observaciones de las que carecemos. Valga esta intervención para reclamar un pautado seguimiento empírico de la implantación de blockchain, de las transformaciones que está generando en las distintas industrias y, sobre todo, del grado de su presencia en la sociedad. De momento, desconocemos muchas cosas, desde el número de puestos de trabajo directa e indirectamente vinculados a esta tecnología hasta, y tal vez sea esto lo más importante, si todavía podemos hablar del concepto de puestos de trabajo. Vayamos con algunas de las preguntas: ¿en qué medida afectará al sistema de producción y, por lo tanto, a las relaciones de producción? Estamos dando por supuesto que blockchain desencadenará transformaciones de tal calibre que podrían ser asimiladas a las de las revoluciones industriales anteriores. Esto es decir mucho, ya que indica cambios en las formas de trabajar y en las formas de vivir de ese trabajo. Sin ninguna duda, es la pregunta que, por su carácter abarcador y generalista, requiere una respuesta más inmediata y, a la vez, más fundamentada en el registro de datos.

Existe la inclinación, casi el vicio, de que cuando algo importante surge entre nosotros se proyecten efectos universales, como si afectase a todos por igual. Sin embargo, los cambios de envergadura conllevan transformaciones de la estructura social. De aquí que, a su vez, su progresiva implantación pueda estar atravesada de conflictos, ya que a unos les afecta más o mejor, mientras que a otras categorías de la sociedad les puede afectar menos o peor.

Todo cambio en la estructura social se salda con vencedores y perdedores estructurales: ¿de qué dependerá estar a uno u otro lado de esta frontera?, ¿del sector industrial al que se encuentre vinculada la categoría social?, ¿de la propia relación con blockchain y su desarrollo?, ¿de la mayor preponderancia de algunos tipos de capital —formativo, por ejemplo— frente a otros tipos de capital, como el económico o el social o relacional? ¿Traerá blockchain un cambio en la estructura dominante de capitales, además de un cambio en la estructura social, o será el resultado de tal estructura dominante de formas de capital?

Insertas en los potenciales cambios en la estructura social se encuentran aquellas relaciones que atraviesan de arriba abajo y de abajo arriba la estructura social conformada por clases sociales, como son las relaciones de edad y, sobre todo, las relaciones de género. ¿Procurará blockchain unas relaciones de género más igualitarias? ¿No tendrá que ver nada con esta cuestión?

¿Cambiarán las relaciones de poder? La descentralización es la palabra mágica de blockchain. La transparencia, uno de sus valores principales, lo que no deja de ser paradójico en una tecnología derivada de la criptografía. También aparece evocada la desregulación, aun cuando esto más desde sus corrientes más ideologizadas, ya sea por la vía anarquista, ya por la neoliberal, ya sea por una recomposición articulada de las dos. En principio, la unión de descentralización y transparencia suena a democracia, pero, ¿será así? ¿Qué modelo político —instituciones, tomas de decisiones, normas, etc.— se deriva de la descentralización y la transparencia?

Las preguntas pueden seguir por los distintos sistemas sociales: educación, mercado, derecho, etc. Además, detrás de estas preguntas se encuentran apuntadas, al menos como hipótesis, ciertas consecuencias a partir de la expansión de blockchain en nuestras sociedades. Pero, como es bien sabido, los cambios sociales reales derivan de las consecuencias no queridas de la acción.