Por Paula Pascual

 

La idea que surge detrás del término DAICO fue introducida por Vitalik Buterin —cofundador de Ethereum— en enero de 2018 y su principal objetivo consiste en la consecución de mayor seguridad jurídica, un aspecto que tanto tiempo llevan reclamando los inversores de las ya conocidas ICOs (Initial Coin Offerings).

Podríamos definir brevemente las DAICOs como una mejora del modelo de recaudación de fondos ICO incorporando ciertos aspectos de las DAOs (Decentralized Autonomous Organizations), ya que permiten que sean los inversores, mediante un sistema democrático de votación, los que tomen las decisiones del proyecto.

De esta forma, se establece un mecanismo de recaudación de fondos que se inicia con un smart contract, obteniendo a cambio de la inversión realizada unos tokens específicos. Hay una variable que entra en vigencia después de que el período de contribución ha terminado, denominada tap. Esta tap se programa de forma que se predetermina la cantidad (por segundo) que los desarrolladores pueden retirar de los fondos de venta de tokens. Como consecuencia de esta variable, la financiación total recaudada no se proporciona a los desarrolladores como una suma global y única, sino que se va distribuyendo a lo largo del tiempo. Además, y he aquí una de las características más descentralizadoras y que mayor seguridad jurídica proporciona con respecto al mecanismo anterior, los inversores votan sobre las decisiones que ha de tomar la organización, habiendo para ello dos tipos diferentes de resoluciones:

Raising the tap («levantar el grifo», por tanto, dar esos fondos solicitados a los desarrolladores).

• El contrato se autodestruye de forma permanente (o, más precisamente, pone el contrato en modo de retirada, en el que todos los ETH restantes pueden ser retirados proporcionalmente por los titulares de los tokens).

Es decir, y a modo de resumen, se trata de un nuevo tipo de organización que permite que los inversores tomen decisiones sobre la utilización de los fondos que han sido recaudados en el proyecto, evitando así alguna de las estafas que ya se han producido en el mercado: proyectos en los que, una vez recaudado el hard cap, los desarrolladores desaparecían con lo recaudado sin involucrar a sus inversores.

Este nuevo mecanismo tiene muchas ventajas para el mercado de inversión de criptomonedas, que tantas veces ha sido cuestionado. Sin embargo, se establecen numerosos retos, ya que solo el proyecto The Abyss ha implantado este sistema. Una de las dudas que se plantea es la posibilidad de que los inversores depositen su total confianza en los proyectos, por lo que cada vez los inversores que votan y las mayorías exigidas serían menores, poniendo en peligro el funcionamiento del sistema.

En AgoraChain, la plaza cultural descentralizada, estamos estudiando la implantación de un sistema DAICO, donde sean los participantes de nuestro proyecto los que decidan mediante unos sistemas de votación las decisiones y el rumbo que debe tomar nuestra comunidad.

Creemos enormemente en el desarrollo de mecanismos que proporcionen una seguridad jurídica dentro del mercado y que, a la vez, sirvan para que la gente no solo se tome la inversión en una ICO como una forma más de especulación en el mercado, sino como una involucración en un proyecto con grandes posibilidades, eligiendo entre todos el camino.

Tenemos en nuestra mano acabar con la visión de que todo el que invierte en nuestro mercado lo hace por ganar más dinero. Así pues, hagámoslo.