Por Sergio García Gómez

Análisis gráfico de los logos del top 50 en Coinmarketcap

«El arte es un viaje de ida. El diseño es un viaje de vuelta»
Pepe Cruz Novillo

Decía un conocido seguidor de AgoraChain que muchas veces invertía en proyectos solo cuando le gustaba el símbolo que los acompañaba. Puede parecer descabellado dejar atrás objetivos, whitepapers, proyectos, equipo, etc. Pero no es tan raro cuando abandonamos el entorno de las criptomonedas y lo vemos en otros ámbitos de la vida, ya que el 95% de las compras se hacen de manera inconsciente. Ya sea por emociones, sentimientos u otros aspectos, somos más irracionales de lo que creemos…

¿QUÉ ES UN SÍMBOLO Y PARA QUÉ SIRVE?

Actualmente, la palabra símbolo se ha perdido a favor del término «logo», cuando realmente «logotipo» es la parte textual de la marca y tenemos diferentes formas de llamar a la parte simbólica de esta. Algunos lo llaman «isotipo», «imagotipo», «isologo», «icono»…

Yo, personalmente, junto con muchos compañeros de profesión, prefiero llamarlo «símbolo».

Estos símbolos históricamente nos han acompa- ñado prácticamente desde el origen de la humani- dad, son parte de nuestra razón de ser, ya que el ser humano siempre ha tratado de simplificar y sintetizar sus ideas para poder acercarlas al resto de personas. Los símbolos han constituido un elemento fundamental para poder transmitir información y conocimiento. Cada elemento de la naturaleza, cada ser vivo y cada objeto poseen un significado y un valor semántico que ha ido modificándose dependiendo de la época y la cultura. Incluso aspectos tan básicos como los números, los colores y las formas geométricas o abstractas llevan consigo diferentes valores y representaciones que las definen y las acompañan a lo largo de la historia. Un ejemplo sencillo es el color negro de los funerales occidentales, mientras que en Oriente se utiliza el blanco; o la maldición de la mala suerte del número 13, el triángulo de los Illuminati, la cruz del cristianismo o incluso la esvástica. Símbolos odiados o amados en los que muchas personas basan y focalizan sus creencias y pensamientos.

Volviendo al ecosistema blockchain, resulta sorpren- dente la cantidad de nuevos símbolos que vemos a diario. Y normalmente los vemos a un tamaño muy reducido, un avatar al tamaño de un favicon, y otras tantas veces acompañados por los de sus competi- dores. Por ello es tan importante tener un símbolo adaptable a soportes reducidos y diferente al resto de los proyectos. En este artículo hemos selec- cionado los 50 primeros tokens que aparecen en Coinmarketcap, pero no para de crecer el número de proyectos y por lo tanto el incremento de nuevas marcas es impresionante.

EL COLOR DE LOS SÍMBOLOS

Uno de los primeros factores que analizaremos trata sobre el color. Como bien sabéis, a esta característi- ca se le atribuyen diversas facultades y sensaciones, algo que podéis comprobar en la cantidad de estu- dios que recorren toda la red. La teoría del color es uno de los primeros pasos tras crear la forma del símbolo, y se relaciona directamente con el sector y las compañías que lo componen. En muchas ocasiones, sobre todo hace unos años, los tipos de empresas se parecían algo más en sus gamas cromáticas, y actualmente las marcas se posicionan estratégicamente en torno a los colores que su sector les permite. Es sencillo de ver en el caso de las compañías telefónicas, pues solamente os tengo que decir «naranja, azul, rojo» y ya sabréis de qué empresas os hablo.

En el caso de las criptomonedas, la cosa parece que se sitúa directamente en cuatro vertientes que de- nominaremos: Azules, Verdes, Naranja-Amarillos y Grises. De ellos, la mayoría se decantan por la seguridad y tranquilidad que ofrece el color azul. En segundo lugar nos encontramos con los tonos verdes, que ofrecen esa esperanza, ecología y sostenibilidad en las que muchos proyectos basan su imagen. A continuación, el grupo de los naranjas-amarillos, con ocho proyectos, que se relacionan con la alegría, la creación y la felicidad. Y, finalmente, tenemos el equipo de los negros y grises, que utilizan la sobriedad de este color para mostrar solvencia, contunden- cia y sofisticación.

Podemos observar también el espacio vacío que se forma en torno a los colores morados, violetas, rosas y rojos, una gama que al parecer no es del interés de estos proyectos. ¿Será por las velas rojas que tanto tememos? Bromas aparte, está claro que en el top 50 del Coinmarketcap la mayoría prefieren mos- trarse fríos, antes que neutros o cálidos, ya que más de la mitad, en concreto el 62% de los símbolos, tienen colores azules o verdes. De momento, vemos que a día de hoy estos datos reflejan claramente un desequilibrio, que posiblemente se vaya equilibrando en los próximos meses, pero quién sabe. Lo importante será buscar qué queremos contar o cómo queremos mostrarnos, y escoger el color que mejor nos represente, pero también que mejor nos diferencie de los proyectos más cercanos o parecidos.

Pero… ¿Y por qué solo coger un color?

LAS FORMAS Y SU FUNCIÓN

El siguiente análisis responde a la forma del símbolo, según la cual se han creado cuatro tipos de clasificación y se ha trazado una gráfica para ubicarlos entre los cuatro vectores: Letras, Circulares, Poligonales y Figurativos. Dicen los grandes arquitectos que la forma debe cumplir una función, y en diseño no iba a ser menos. Las formas nos sugieren estados de ánimo, percepciones y significados.

Volviendo al tema del soporte, es importante recor- dar la transformación digital reflejada en las redes sociales y las imágenes de los avatares, donde he- mos podido observar una transición desde el cua- drado hacia el círculo. Las marcas se han tenido que adaptar y por ello es necesario una adaptación circu- lar de los símbolos, ya que igual que una imagen es
el reflejo del alma, un avatar es el reflejo de la esen- cia de cualquier persona o marca. Dentro del eco- sistema blockchain, no se ha producido en muchas ocasiones esta evolución. Al ser proyectos tan re- cientes, lo han tenido en cuenta y han trabajado su símbolo en torno a la figura de la perfección circular. Es curioso comprobar cómo el símbolo de Bitcoin, el primero en esta categoría, siempre ha apostado por esta figura. También es posible que estos primeros proyectos apostaran por la forma circular de una mo- neda, presente en su propio nombre. A día de hoy, es necesario y obligatorio que los símbolos sean adaptables perfectamente al soporte circular.

El grupo de los circulares es mayoría, pero le sigue muy de cerca, e incluso muchas veces se mezclan, el recurso de la letra inicial o algunas de las letras que componen su naming. Es posible que este sea el recurso más obvio, pues la primera propuesta suele ser trabajar a partir de una letra. Pero no por sencillo quiere decir simple, y menos aún hablar de recurso fallido, ya que si tenemos un carácter bien resuelto con la suficiente personalización conseguiremos el objetivo del reconocimiento y la memorabilidad en los usuarios. Hay que saber cuándo es una opción viable o, por el contrario, si los proyectos de la competencia ya han usado esa misma letra, entonces deberíamos apostar por otros tipos de símbolo.

En siguiente lugar hablaremos de los poligonales, un grupo con cada vez más adeptos dentro del ecosistema blockchain, sobre todo debido a la utilización del símbolo por antonomasia de la blockchain: el hexágono. Se trata de un elemento que no solo vemos en los símbolos de los tokens, sino que aparece en todo el entorno de las nuevas organizaciones blockchain. ¿Será por su vinculación con la naturaleza, por ser figura de la eficiencia o por su vinculación con la palabra block?

A raíz de esta figura, vemos cómo se va modifican- do, creando diferentes polígonos y triángulos que se relacionan entre sí, mostrando claramente su in- fluencia por la conexión y la red descentralizada. Podemos decir que, sin duda, esta técnica ha pasa- do de ser tendencia a constituir una moda entre los símbolos blockchain. No es un camino erróneo, al contrario: lo negativo es la saturación de este tipo de formas y su difícil reconocimiento y diferenciación entre ellas. Un claro ejemplo lo podemos ver entre los símbolos de Ethereum, Eos y Tron, que además utilizan el mismo color.

Por último, y no menos importante, pero sí menos utilizada, es la técnica de los símbolos figurativos. En esta selección se encuentran en minoría, pues son pocos los proyectos que apuestan por mostrar una forma reconocible a simple vista. Es cierto que, como comentábamos, el espacio donde interactúan impide los detalles y la complejidad, pero es posible adaptarse y sintetizar formas para cumplir con el objetivo de este grupo. Así pues, se trata de un recurso aún por explorar y explotar en este ámbito tecnológico y quizás por ello supone el mayor reto en cuanto al diseño de estos iconos. Pero también estoy seguro de que apostar por este camino es una buena decisión, ya que el proyecto será reconocible y diferenciador, valores necesarios para que sea recordado ante la inmensidad de logos que nos persiguen a diario en nuestra rutina.

COMBINAR LOS RECURSOS

Reservamos la mención especial para una categoría que ha inaugurado Bitcoin Cash, que se sirve de los cuatro recursos para crear la combinación más com- pleja posible, pero resuelta notablemente, ya que incluye la forma circular, la letra «B», la forma poli- gonal de refilón con el cuadrado y la figurativa, ya que es un billete. Un trabajo completo que se ha ser- vido de su referente o «padre», Bitcoin. Quizás no se diferencie mucho, y de ahí que siempre vaya a estar vinculado a su origen, para lo bueno y para lo malo.

Es interesante ver diversificados y clasificados algu- nos de los proyectos punteros en tecnología block- chain. Un ecosistema en constante evolución, como hemos podido comprobar con varios restylings y rebrandings que han tratado de mejorar su síntesis pero también buscando un nuevo posicionamiento más acorde a sus objetivos. De ahí la importancia de sintetizar las ideas en el mínimo espacio posible, con una buena resolución en píxeles.